domingo, 7 de octubre de 2012

73. Soluciones de ayer, problemas de hoy La inflación pone en crisis el perverso esquema de las actualizaciones de salarios “ilegales”, a través de cifras no remunerativas para que el gasto no se dispare. Por Enrique Szewach . Publicado en perfil.com

Ya comentamos, la semana pasada, que no existe “indexación para todos y todas” de los ingresos de los argentinos. Los que más se aproximan a ese “argentine dream” son los trabajadores sindicalizados del sector privado que, habiendo logrado un fuerte incremento del salario real desde el dramático piso del 2002, ahora pierden sólo unos puntitos anuales derivados del rezago con que se negocian las paritarias.
Algo similar ocurre con los jubilados, que reciben ajustes automáticos semestrales. Aunque en este caso no es lo mismo el que gana la mínima, que tuvo, anteriormente, un aumento real, que aquellos que recibían jubilaciones superiores, licuadas, en estos años, por falta de ajuste, o mal cálculo de la base, y cuyo nivel de ingresos depende de fallos judiciales y del cupo anual que establece Anses, para cumplir con tales fallos.
Para el resto de los trabajadores, empresarios, profesionales, sus ingresos reales están en función del particular mercado en que actúan, no sólo por cuestiones de índole micro, local o global, como debería ser, sino por la multiplicidad de tipos de cambio, retenciones a la exportación, impuestos y restricciones a la importación, subsidios, controles de precios, tasas de interés negativas, prohibiciones de atesorar dólares, entre otras.
Obviamente, no hay que olvidar la variable empleo, cuya recuperación, también desde el dramático piso del 2002, resulta innegable y la clave del voto oficialista. (Si no tenía trabajo y ahora lo tengo, la ganancia en términos reales, a pesar de la inflación, es cuasi infinita). Aunque a medida que se aleja el recuerdo del desempleo, el deterioro salarial cobra más importancia.
Volviendo a la inflación, cuando el impuesto inflacionario es relativamente bajo, la dispersión en la evolución de los ingresos de estos diferentes grupos, más allá de las otras intervenciones estatales, es baja. Pero cuando la tasa de inflación es alta, los precios e ingresos relativos se descalabran, y la dispersión entre ingresos, dado todo lo demás, es muy elevada. Dispersiones elevadas e “injustas” dan lugar a situaciones sociales cada vez más complejas que generan, claramente, conflictos crecientes.
Y estos conflictos, esta semana, han sacado a la luz, viejos problemas.
En efecto, cuando la Argentina tiene crisis fiscales, se inventa la “solución” de pagar, en el sector público, aumentos salariales que no se computan como salario. En el caso presente de las Fuerzas Armadas y de seguridad, para eludir las leyes que obligan a pagar a los retirados, cierta proporción fija del salario de quienes están en actividad.
Lo mismo ocurre en el sector privado, cuando, en contextos inflacionarios, pero simultáneamente recesivos, y con problemas de competitividad derivados, precisamente de la alta inflación y de la caída del tipo de cambio real, se inventa pagar “montos no remunerativos”.
El sector público, para no subir el gasto, elude la ley y, a la vez, para que se puedan aumentar los salarios privados, pero sin incrementar más los costos laborales, le permite también eludir la ley. Pero esta solución dura poco. En el caso del sector público, lentamente los damnificados, empiezan a presentar acciones judiciales para que sus salarios o jubilaciones se ajusten a las leyes. En el caso del sector privado, se aprovecha alguna mejora de la economía o una explosión inflacionaria/ devaluatoria, para reacomodar los conceptos salariales, en el momento en que no implican un aumento de costos intolerable.
Los gobiernos de turno pagan ilegalmente, hasta que los jueces los limitan institucionalmente. De allí, entre otros motivos, la vocación de algunos gobiernos por destruir la independencia de los jueces. Y los privados, tanto dirigentes empresarios como sindicales, pagan ilegalmente, sabiendo que, en algún momento, tendrán que “blanquear” la situación.
Por supuesto, con tasas bajas de inflación y entornos menos “dispersos” en materia de ingresos estas “soluciones” duran más tiempo.
En alta inflación, en cambio, con la injusta y aleatoria dispersión de los ingresos, aquellas soluciones de ayer, se transforman en los problemas de hoy.
Por lo tanto, mientras no se ataquen los temas de fondo vinculados con la alta inflación, el zafarrancho fiscal y monetario y la baja competitividad, habrá cada vez más problemas y menos soluciones.

http://www.perfil.com/ediciones/2012/10/edicion_717/contenidos/noticia_0015.html




 

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72. Los comicios venezolanos, en el ojo de la política argentina Por Nicolás Wiñasky . Publicado en Clarin.com

Caracas. Enviado Especial - 07/10/12
Un muy importante dirigente K se contactó en las últimas horas con el comando de campaña del candidato presidencial opositor en Venezuela, Henrique Capriles.
Es nada más ni nada menos que el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli.
El bonaerense está entusiasmado con los comicios venezolanos y, en especial, con la performance que pueda tener hoy Capriles, a quien conoce desde 2004, cuando ambos coincidieron en un foro de discusión sobre la problemática de las ciudades que se celebró en Miami.
Capriles consiguió el apoyo de opositores argentinos, como los diputados Federico Pinedo (PRO), Gabriela Michetti (PRO), Patricia Bullrich (Unión por Todos) y Carlos Amadeo (Peronismo Federal), presentes en Venezuela, y también genera adhesiones en el peronismo oficialista. “Henrique es un luchador. Nunca perdió una elección, es un tipo joven, que usa un lema de campaña parecido al que usé yo: ‘No votes por mí, votá por vos’´´, repite Scioli por estas horas.
Al mismo tiempo, Capriles tiene muy en cuenta el presente de Scioli. En una entrevista que el venezolano mantuvo con Clarín , hace un mes y medio, confesó que se sentía identificado con él: “Le están cortando los fondos del mismo modo que Chávez me hizo a mí cuando gobernaba el estado de Miranda”, dijo, en alusión a la tensión política que casi rompía la alianza entre la Casa Rosada y el Gobernador.
Además de Scioli, la campaña de Capriles fue estudiada por otro peronista con aspiraciones electorales para el 2013: el intendente de Tigre, Sergio Massa, analiza desde marzo pasado las variables que le permitieron al venezolano transformarse en el candidato alternativo a Hugo Chávez.
Massa se entusiasmó especialmente en el modo en el que Capriles recorrió cientos de localidades pequeñas de Venezuela antes de hacer actos multitudinarios en ciudades populosas, un modo de construir su figura a partir del contacto directo con el electorado.
Scioli y Massa proyectan en Capriles aquello que ellos encarnan en el PJ: quieren ser el recambio en un partido liderado por los Kirchner desde hace 9 años . El mandatario bonaerense es el que hace más equilibrio: el apoyo de la Casa Rosada a Chávez es total pero aun así él intenta despegarse del venezolano. Ocurre que las encuestas dicen que un sector de la sociedad le pide a la presidenta Cristina Kirchner que rompa su alianza con el líder bolivariano.
A pesar de su amistad con Scioli, Capriles eligió mostrarse más cerca de la oposición argentina. Su comando de campaña convocó a la dirigencia del PRO, a la que se sumaron Bullrich y Amadeo. Estos dirigentes se entrevistarán hoy con el candidato, que ayer se reunió con otro opositor argentino: el radical Jesús Rodríguez mantuvo una larga charla con él en calidad de dirigente de la Internacional Socialista.

 Por Nicolás Wiñasky . Publicado en Clarin.com

http://www.clarin.com/mundo/comicios-venezolanos-ojo-politica-argentina_0_787721335.html 



 

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71. Problemas por sobredosis Por Néstor O. Scibona | Publicado en LA NACION

Las sobredosis de gasto público, emisión monetaria e inflación que la economía recibió en los últimos años para sostener el crecimiento récord del PBI -con fuerte desaceleración en 2012- están acarreando los problemas típicos de todas las adicciones: resulta cada vez más difícil reducirlas y, si se las aumenta, sus efectos tienen menos duración, con más daños colaterales.
En este diagnóstico está la génesis de muchas de las actuales distorsiones económicas, agravadas por errores de gestión nunca reconocidos por el gobierno de Cristina Kirchner, que invariablemente los atribuye a teorías conspirativas.
No es ajeno, incluso, al inédito conflicto institucional protagonizado por los efectivos de Prefectura y Gendarmería Nacional, donde la ruptura de la cadena de mandos derivó en una no menos insólita "paritaria" en esas fuerzas de seguridad. Aunque no haya sido intención del Gobierno bajar salarios nominales, una inflación de 25% anual torna inverosímil la hipótesis oficial sobre la existencia de "manos negras" en la aplicación distorsionada del decreto, cuya suspensión la invalida. Más bien habría que atribuirlo a los problemas para reducir otra sobredosis: la proliferación de adicionales no remunerativos destinados a desvincular los sueldos de bolsillo de los costos salariales, tanto del personal en actividad como retirados. Estas sumas redujeron a sólo 40% promedio la proporción de los sueldos "en blanco" dentro del total y promovieron un sugestivo auge de la industria del juicio, con lo cual se descalabró el principio de iguales remuneraciones para iguales jerarquías.
De ahí que el costo de retornar a un escalafón más racional, sólo para estas fuerzas, se calcule en no menos de $ 4000 millones anuales, equivalentes a una quinta parte del presupuesto del área de Seguridad para el año entrante ($ 19.850 millones). Un informe de la consultora Finsoport revela además que este último monto implica una reducción de 11% con respecto al crédito fiscal de 2012, que impediría ajustar los gastos en personal (74% del total) en línea con la inflación. Más aún con la política de trasladar efectivos del interior a la custodia de las zonas más inseguras del área metropolitana, que no parece tener nada de provisional, lo cual eleva viáticos y extras para quienes deben vivir lejos de sus familias.
Sin considerar este último efecto, la distorsión salarial no es diferente de la de otras áreas del sector público, especialmente en las provincias. Según el abogado laboralista Julián de Diego, muchos gobernadores e intendentes hacen uso y abuso de la práctica de subir salarios a través de sumas "no remunerativas" para bajar costos laborales y previsionales, a pesar de un fallo de la Corte Suprema que también los coloca en infracción. Otro tanto -dice- ocurre con la creciente incorporación de agentes como monotributistas. Precisamente, un dato significativo que surge de estadísticas del Indec es que la brecha entre remuneración bruta y neta por puesto de trabajo en el sector público provincial alcanzaba a apenas 1% en el segundo trimestre de este año.
Aunque el empleo de monotributistas es una modalidad que gana terreno en el sector privado, aquí el grueso de las remuneraciones se acuerda en paritarias que también suelen incluir sumas no remunerativas, aunque a cuenta de su posterior incorporación a los sueldos, lo cual sólo posterga transitoriamente para los empleadores el mayor costo laboral. Sin embargo, con inflación en ascenso, la incidencia es significativa: según el mismo informe del Indec, el costo salarial promedio del sector privado creció 38,8% interanual en el segundo trimestre, mientras que la remuneración neta para el conjunto de actividades ($ 6228 mensuales promedio) lo hizo 28,7 por ciento.
La madre de todos los males
Estas cifras relativizan el argumento que María Lucila "Pimpi" Colombo, subsecretaria de Defensa del Consumidor, expuso en una entrevista publicada en LA NACION. Si bien es cierto que los aumentos salariales en paritarias (entre 25 y 27%) no tienen nada que ver con la inflación del Indec (9,9% anual), lo que no dijo es que sí se aproximan a la inflación real calculada por consultoras y organismos provinciales que su jefe directo -Guillermo Moreno- se dedica a multar, enjuiciar o presionar. En todo caso, la mayor divergencia se produce en los sueldos del Poder Legislativo (35,8%, con un promedio de $ 15.149 mensuales) o del Poder Judicial (38,8% y $ 11.498), cuyos promedios se ubican por debajo de los bancos nacionales ($ 19.739) e incluso de organismos en liquidación ($ 20.021). Otro caso de sobredosis surgido del mismo informe del Indec que, sugestivamente, dejó de incluir a los medios oficiales de comunicación.
Desde una postura más académica, Mercedes Marcó del Pont organizó las Jornadas Monetarias del Banco Central con un conjunto de expositores extranjeros invitados a demostrar que la inflación no es un fenómeno atribuible a políticas fiscales y monetarias expansivas sino a causas estructurales y conflictos distributivos que no pueden ser resueltos con metas de inflación. Aún así, uno de los panelistas (el griego Philip Arestis) estuvo al borde de apartarse del libreto cuando explicó que 96 países (más de medio mundo) aplican metas antiinflacionarias, aunque aclaró que sus resultados no difieren demasiado de los que no lo hacen. Otro expositor, Eric Yeldan (de Turquía), sostuvo que las economías emergentes no podían fijar metas de 2 o 3% anual como las desarrolladas, sino más bien de 8 o 10% para obtener mejoras en el PBI. Tal vez asumió que la inflación en la Argentina es la que tratará de defender esta semana en Tokio el ministro Hernán Lorezino (durante la asamblea del FMI y el BM) y que aún así se ubica entre las 10 mayores del mundo.
Más llamativo fue el cierre de las Jornadas a cargo del vicepresidente Amado Boudou. No sólo porque definió como "aire fresco" a teorías que se aplicaron y fracasaron en la Argentina hace 40 años (precisamente a causa de sobredosis fiscales, monetarias y de atraso cambiario). También porque utilizó los mismos argumentos y cifras de CFK para negar la existencia del "cepo cambiario", sin tener en cuenta que la Presidenta había justificado el racionamiento de divisas en la "timba" y la "jauja" cambiaria de 2011, cuando Boudou era su ministro de Economía.
Con más apego a sus propias convicciones, Marcó del Pont enfatizó que la financiación del BCRA al Gobierno (con reservas y "maquinita") no apunta a salvar al sistema financiero como en Europa, sino a promover políticas de inversión pública, inclusión social y diversificación productiva. Un argumento que podría rebatirse con la sobredosis de subsidios estatales para mantener congeladas las tarifas de energía y de transporte, que en el período 2005 a 2011 crecieron nada menos que 1800% en términos nominales, equivalen ya a casi 4% del PBI (un nivel similar al de toda la inversión pública) y desembocaron en un déficit energético de no menos de 5000 millones de dólares. Precisamente, dos de los mayores dolores de cabeza del Gobierno para el próximo año electoral y que pueden ser la caja de Pandora del presupuesto 2013, aunque previsiblemente sea aprobado en el Congreso a libro cerrado.

 Por Néstor O. Scibona | Publicado en LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/1514888-problemas-por-sobredosis 



 

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lunes, 10 de septiembre de 2012

70. Presión fiscal Desde 2002, la mitad del crecimiento se la llevaron los impuestos De cada 100 pesos que aumentó el producto bruto del país en la última década, casi 52 se destinaron a financiar el gasto público Por Silvia Stang | LA NACION Publicado en lanacion.com.ar


  • CÓRDOBA.- Los impuestos se llevaron más de la mitad de los recursos generados por el crecimiento de la actividad económica en la Argentina desde la salida del pozo en el que cayó en 2001 hasta 2011, un período en el que el producto bruto interno (PBI), medido en valores constantes, avanzó 95,4 por ciento.
Concretamente, de cada 100 pesos que creció el PBI, casi 52 quedaron para la administración pública. Es decir, para el financiamiento de un Estado cada vez más grande, que expande sus funciones, que paga millones para subsidiar a diferentes sectores -como la energía y el transporte- y que en los últimos años creó empleos a un ritmo bastante más elevado que el sector productivo privado.
El dato está incluido en un estudio elaborado por el Ieral, el instituto de investigaciones económicas de la Fundación Mediterránea, que celebró en esta ciudad sus 35 años con una jornada de presentación de trabajos sobre la realidad fiscal y económica del país.
Una parte creciente del financiamiento al Estado se deriva de tributos considerados distorsivos y del llamado impuesto inflacionario; por eso, los economistas advierten acerca de los efectos negativos que puede tener sobre la inversión y el nivel de actividad el hecho de que la presión tributaria se haya elevado de 20,8 a 36,5% en la última década, medida como un porcentaje del PBI.
Más allá de ese posible impacto en la actividad económica, también hubo aquí llamados de atención por la "poca sustentabilidad" de un gasto público estimado en más del 45% del PBI, y cuya suba no se detiene.
Según afirmó el economista Marcelo Capello, presidente del Ieral, entre principios de la década pasada y este año, la parte del PBI representada por los impuestos del Estado nacional pasó de 17,4 a 30 por ciento. Las provincias, por su parte, elevaron la masa de los recursos que recaudan de 3,8 a 5,3% del producto nacional, aunque de todas maneras se hicieron más dependientes de las transferencias hechas por la administración central. El resto de la presión tributaria corresponde a los municipios.
El correlato de esos mayores recursos para el Estado aparece en el incremento del gasto público, que en la última década pasó de 29,2 a 47% del producto bruto, según el Ieral, si se consideran las cuentas tanto del Estado nacional como de las provincias y los municipios.
A ese avance contribuyeron las políticas de mayores prestaciones de carácter social y también las estatizaciones y la estrategia oficial de otorgar gigantescos subsidios para mantener congeladas las tarifas de servicios públicos, como ocurre en el caso del transporte, un sector donde, pese a las transferencias, la infraestructura sufre fuertes deterioros y las tragedias se suceden.
Esas políticas, más los desplazamientos de personal por cuestiones políticas dentro de organismos públicos, llevaron a un incremento del empleo público que resultó del 76% entre 2002 y 2012, período en el que la ocupación del sector privado avanzó un 70 por ciento.
En rigor, la brecha entre el alza del mercado laboral en uno y otro segmento se amplió a partir de 2008. Fue cuando comenzó a caer el empleo en la actividad privada (la caída se frenó unos meses después) y el Estado aceleró sus acciones para sostener la ocupación.
Capello apuntó que el proceso de mayor gasto público se dio a la par de un empeoramiento de la calidad de los ingresos fiscales. Detalló que los impuestos tradicionales -que hasta 2002 representaban 100% de la recaudación- aportan hoy 78,7 pesos de cada 100 que llegan al fisco, mientras que los que son considerados distorsivos -como el impuesto al cheque o las retenciones- cubren el 15,8 por ciento.

Correcciones
Al trazar su análisis de la realidad económica, el economista Orlando Ferreres señaló el alza del gasto público como una de las variables que la Argentina debería corregir. "El nivel, de 45% sobre el PBI, está muy por encima del que sería sustentable para el largo plazo, de un 28%", advirtió. Los otros aspectos sobre los que, según la visión de Ferreres, debería trabajarse, son la inflación y el tipo de cambio real (ver aparte) y las tarifas de los servicios públicos.
Sobre este punto, afirmó que si se comparan los precios de la Argentina con los promedios de la región, la distorsión llega a 300% promedio (considerando la electricidad, el transporte, el agua, entre otros), con un pico de 700% en el caso del gas. En este servicio, puntualizó, la tarifa local es, en promedio, un 22% del precio de referencia en una comparación regional e internacional.
Una comparación que, en cambio, deja a la Argentina en el primer puesto regional es la del crecimiento del gasto público. Como porcentaje del PBI, en nuestro país la variable avanzó 10,1 puntos, mientras que en Brasil
el alza fue de 5 puntos y en el promedio de América latina, de 3 puntos, según comentó Capello sobre la base de datos de la Cepal. Ese crecimiento fue liderado por la Nación, que, a su vez, se queda con una porción más grande de los nuevos recursos generados en los últimos años. Hoy las provincias dependen en alrededor de un 14% de sus ingresos de transferencias de carácter discrecional, mientras que una década atrás esa tasa era inferior a la mitad.
 

 

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domingo, 9 de septiembre de 2012

69. Un proyecto para cambiar la democracia Por Joaquín Morales Solá | LA NACION Publicado por lanacion.com.ar

 
Otro gobernador tambalea en Santa Cruz. El cristinismo se cruzó en el camino de Daniel Peralta. La Cámpora le hizo la cruz. Su destino es breve. Daniel Scioli debe negociar con el duro kirchnerismo bonaerense para sacarles a los legisladores el aumento impositivo. Si no lo lograra, su futuro se reduciría a pagar los sueldos en cuotas. Ningún gobernador, salvo Mauricio Macri, aceptó la invitación de José Manuel de la Sota para mirar en directo un partido de la selección de fútbol en Córdoba. De la Sota es mala palabra para Cristina Kirchner. Los gobernadores prefirieron prescindir del show de Messi. Temen quedar en la línea de fuego del cristinismo. Scioli se retiró de una comida de la AMIA antes de que llegara Macri. Una foto juntos habría desatado la venganza de la cúpula kirchnerista.
Cristina no disimula lo que se propone. Su proyecto es un cambio cultural, político y económico del país. La democracia, como se la ha conocido desde 1983 hasta aquí, no tiene cabida en su idea de nación. El cambio cultural es para ella la hegemonía intelectual de una fracción sobre los históricos paradigmas de la sociedad argentina. El país debe ser "autárquico", como definió a la Argentina kirchnerista el presidente uruguayo, José Mujica. El "otro" es una presencia molesta. Nacionalismo real y retórico. Intervención predominante del Estado en todos los recovecos de la vida nacional. El país no era así, pero el país anterior no vale la pena.
La historia, la literatura, las artes en general merecen también una revisión global. La razón es el derecho de los que mandan. Por las buenas o por las malas. Así son los momentos fundacionales de la historia, dicen.
Ese proyecto de reforma cultural debe ser acompañado necesariamente por un cambio de las reglas políticas. La juventud kirchnerista no está siendo adoctrinada sólo con ideas, siempre opinables. Los métodos son lo más grave de ese cambio. Los jóvenes son entrenados en el ejercicio del rencor, el desdén y el insulto. La Presidenta plantea una idea romántica de la militancia, que no es tal. Lo suyo es otra cosa. Su juventud es la barra brava de la juventud. ¿No sucede lo mismo, acaso, con sus legisladores en el Congreso o con el léxico de sus autorizados voceros? No hay una mala interpretación de los operadores presidenciales; es la Presidenta la que imagina una política con ese grado de fracturas y de discordias. Lo está consiguiendo: el kirchnerismo y el antikirchnerismo son cada vez más parecidos a sectas de fanáticos, que sólo aspiran a terminar con el enemigo. Ninguna democracia se escribió nunca con esos trazos.
Su último discurso fue, quizás, el más aleccionador sobre el pensamiento presidencial. Un empresario, Paolo Rocca, fue una excepción empresaria. En un ámbito reservado deslizó algunas críticas al gobierno de Cristina. Rocca es uno de los dos o tres empresarios más importantes del país. Sus palabras trascendieron. Se publicaron en una página interior de un diario. Suficiente. Durante 48 horas, Rocca fue presa del violento encono kirchnerista.
Empezó Julio De Vido con un pedido al empresario para que fuera más medido. Pareció mucho, pero era poco. De Vido es un viejo interlocutor de Rocca y de su conglomerado, Techint. Lo seguirá siendo. Esas relaciones no se cortan de la noche a la mañana. La propia Cristina entendió que su ministro había sido demasiado amable para su gusto y ella misma lo zamarreó más tarde a Rocca con los motes de "monopólico" y "subsidiado".
Fue la señal de largada. Un par de horas después, el hombre fuerte de la economía, Axel Kicillof, dijo que ellos podrían "fundir" a Rocca, pero que no lo harían. Era el verdugo que detiene la guillotina centímetros antes de cometer el crimen. La operación empezó con una reprimenda, siguió con una intimidación y terminó con una amenaza, lisa y llana. Cristina insistió ayer contra Rocca por Twitter. Es el escarmiento. Rocca no debería hablar nunca más.
El episodio es importante porque tiene que ver con la negación de derechos y garantías constitucionales, inscripta en el cambio cultural, pero también con la revolución económica que pregona el cristinismo. El estatismo cristinista sucedió al intervencionismo de su marido. No son la misma cosa. Kirchner se metía con la caja de las empresas, pero respetaba la propiedad. La Presidenta hurga en la propiedad, no sólo en la caja. Kicillof es la contracara del viejo método kirchnerista de apretar y negociar con los empresarios. Eso se terminó.
De hecho, casi todas las empresas están ahora virtualmente intervenidas. La intervención se establece a través de la atemorizante presencia de la AFIP, de los contratos y las concesiones del Estado, de la arbitrariedad de sus resoluciones o de las amenazas ciertas de operaciones de acoso y derribo. Por eso, Rocca fue una excepción. El resto del empresariado calla. Asiste y aplaude. La excepción es siempre más deslumbrante que la regla. No debe sobrevivir.
Una presidenta que reclama que se le tema casi como a Dios (¿una semidiosa, entonces?) es un caso único en la historia de la democracia argentina. Lo más notable fue ver cómo sus funcionarios aplaudieron en el acto esa orden lanzada desde el atril. Fue una representación excelsa del sadomasoquismo político. Ella y el pueblo. Ni siquiera su gobierno puede ser intermediario de ese diálogo. Mucho menos el sistema parlamentario o el periodismo.
De ahí su obsesión con el poco periodismo independiente que va quedando. En aquel discurso pedagógico, la Presidenta le puso fecha al Grupo Clarín para que abandone sus medios audiovisuales, antes del 7 de diciembre, en una clara deformación de una resolución de la Corte Suprema de Justicia. El tribunal ordenó que ese día cesará la medida cautelar (si no hubiera una decisión previa de un juez), pero no eliminó el plazo de un año para concretar la desinversión. Las palabras presidenciales le dieron la razón al director del diario Perfil, Jorge Fontevecchia, que hace poco advirtió que el Gobierno y la Gendarmería podrían intervenir ese día de diciembre los medios audiovisuales de Clarín. Lo más grave será que esas imágenes no podrán ser vistas por los argentinos, señaló Fontevecchia, en alusión a la importante presencia del kirchnerismo en el resto de la radio y la televisión.
Cristina volvió a embestir contra Papel Prensa, propiedad mayoritaria de LA NACION y Clarín. Y alentó a Guillermo Moreno a perseverar con su violencia en las asambleas de esa empresa de papel para diarios. En la última asamblea, Moreno fue protagonista excluyente de un vodevil propio de los viejos programas televisivos de Olmedo y Portales. Sería cómico si no fuera trágico. Se trata de un insumo elemental del periodismo gráfico, el papel, y de los dos principales diarios argentinos. Después del discurso presidencial del jueves, se sabe que Moreno no está solo. La Presidenta alimenta su violencia, que ya roza con la humillación a los dueños privados de la empresa papelera. El periodismo como protagonista de la vida democrática ?desapareció de la cultura política que inspira el kirchnerismo.
De la Sota invitó a los 24 gobernadores del país a presenciar el partido de la selección en Córdoba. No había conspiración posible, porque muchos de esos gobernadores son muy cercanos a la Presidenta. Cristina se hubiera enterado de la supuesta conspiración antes de que terminara el partido con Paraguay. El Gobierno presionó sobre cada uno de los mandatarios para aislar a De la Sota. El gobernador cordobés cometió la herejía de desafiar el manejo que el kirchnerismo hace de los recursos federales. Muchos gobernadores hablan con él, pero ninguno quiere compartir con él una foto en público.
Todos los mandatarios provinciales sufren el mismo padecimiento financiero y el egoísmo del kirchnerismo. Muchos de ellos están peor que De la Sota. Los gobernadores no son designados por Cristina; cada uno de ellos ha ganado varias elecciones en su vida. No importa. Deben acatar las órdenes que envía Cristina, por más injustas y arbitrarias que sean. Si la sumisión llega a ese nivel, ¿qué se puede esperar de los legisladores oficialistas, de los funcionarios o de los empresarios?
El problema de Cristina empieza cuando se termina la épica cultural y aparece la realidad. Daniel Peralta podría ser el tercer gobernador santacruceño en abandonar el cargo antes de concluir su mandato. Los últimos dos gobernadores se fueron porque se quedaron sin plata. El kirchnerismo implantó un modelo en Santa Cruz que luego lo exportó al resto del país. Ningún Kirchner dejó de gobernar nunca esa provincia.
Peralta se crucificó a sí mismo cuando describió que su penuria es "el fracaso del modelo" que el kirchnerismo no quiere ver. ¿Fracaso? ¿El modelo no es acaso la síntesis de una revolución cultural, política y económica? Peralta tiene razón, pero sus palabras serán recordadas como las de un kirchnerista arrepentido o como las de un profeta perdido en la inmensa Patagonia.
http://www.lanacion.com.ar/1506767-un-proyecto-para-cambiar-la-democracia

 

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68. Turismo más caro para todos Por Néstor O. Scibona | Para LA NACION Publicado en lanacion.com.ar

 
Como en los viejos malos tiempos, cada argentino que viaje al exterior deberá tener a mano una calculadora para hacer varias divisiones a la hora de determinar cuánto representa en pesos cualquier gasto en moneda extranjera. Aunque el Gobierno lo niegue, hace más de diez meses que en la Argentina rige, de hecho, un sistema de tipos de cambio múltiples, al que ahora se agregan varias cotizaciones virtuales para el "dólar turista".
Todas, obviamente, tienden a complicar los viajes y a encarecer los poblados "tours de compras" al exterior, verdadero objetivo de la proliferación de controles y restricciones oficiales. Pero la ofensiva para frenar al turismo emisivo también encierra otros efectos no buscados. Entre ellos, un desaliento del turismo receptivo (o sea, de los extranjeros que viajan a la Argentina) y también la perspectiva de mayores precios para los argentinos que decidan veranear en los centros turísticos de su propio país.
Por lo pronto, quienes pueden viajar al exterior todavía tienen el incentivo de pagar los pasajes aéreos en pesos al tipo de cambio oficial, e incluso en cuotas con tarjeta de crédito. Así surge un "dólar aéreo" de 4,66 pesos, pero sólo para llegar a destino. Porque, como desde este mes los gastos en moneda extranjera que se abonen con tarjeta -y se liquiden a partir del 1º de octubre- sufren un recargo de 15% a cuenta de futuros anticipos impositivos, habría que calcularlos a un "dólar tarjeta" de 5,36 pesos; al menos hasta que pueda ser deducido de los pagos a la AFIP.
Aún así, este tipo de cambio implícito resulta más bajo que comprar clandestinamente dólares en el mercado blue (a $ 6,36). En todo caso, habrá quienes tengan que decidir si es más riesgoso operar con "cuevas" o exponerse a los controles con que amenaza la AFIP. Pero quien pague consumos en efectivo en el exterior, ya sea porque tiene dólares atesorados o le resulte exiguo el cupo virtual de hasta 70 dólares por día de viaje al cambio oficial (si tiene la suerte de que no se "caiga el sistema" en el momento de comprarlos), debe asumir la brecha de 36% con el dólar oficial, dado que es el sobreprecio para reponerlos desde que el BCRA cerró la venta de divisas para atesoramiento. También tiene la opción de hacer compras (ropas u objetos de uso personal) hasta un tope de 300 dólares para países no limítrofes, superado el cual debe abonar un arancel de 50% por el excedente. Así, por ejemplo, para una compra por 1000 dólares, habrá un "dólar shopping con tarjeta" de $ 7,23 si se paga con plástico . Esta paridad virtual surge de calcular el tipo de cambio implícito para el total (300 dólares a $5,36 y 700 a $8,04) con el recargo impositivo que no todos están en condiciones de recuperar. En este caso las variantes son infinitas, ya que la paridad sube cuanto mayor sea el excedente y viceversa. De ahí que sea inevitable la comparación con los altos precios existentes en la Argentina para electrónicos o indumentaria.
Para los turistas extranjeros, a su vez, la Argentina puede resultar cara o barata según el tipo de cambio que utilicen. Como por lo general utilizan tarjeta de crédito, sus consumos se liquidan al tipo de cambio oficial; pero se abaratarían mucho si se arriesgaran a cambiar dólares en el mercado paralelo. Así, por ejemplo, un bife de chorizo de $80, equivaldrá a 17 dólares en el primer caso y a 12 en el segundo. O un traje de $2000, a 430 y 314 dólares, respectivamente. No parece, sin embargo, que muchos se arriesguen a negociar con "arbolitos" para sacar ventaja o bien cubrirse de la inflación argentina. El ministro de Turismo y Cultura porteño, Hernán Lombardi, acaba de precisar (en un artículo publicado en el diario Clarín), que la tasa de crecimiento del turismo receptivo se redujo de 27% interanual en 2010 a 1,7% en 2011, para caer -0,1% en el primer semestre de 2012 y -7,23% en julio. Pero Lombardi contrasta esta caída con el aumento de los viajes de argentinos al exterior, que subió 15% interanual en 2010; 13,5% en 2011; 18,5% en el primer semestre de 2012 y trepó a 25,8% en julio último. Curiosamente, los datos oficiales que le preocupan al ministro porteño (por los menores ingresos de divisas del turismo receptivo y mayores gastos de argentinos en el exterior) son los mismos que la presidenta Cristina Kirchner dice que le "encantan".

Dilemas en la playa

Los argentinos que tengan intenciones de veranear en la Argentina tampoco podrán prescindir de la calculadora, además de una billetera abultada. En la costa atlántica, por ejemplo, muchos comerciantes y propietarios de inmuebles para alquilar descuentan que el cepo cambiario provocará un flujo turístico superior incluso al boom del verano pasado. Pero no pueden dejar de lado la inflación interna al estimar sus precios y ciertamente nadie se basa en los inverosímiles indicadores del Indec.
Quienes investigaron preventivamente cómo se perfila este mercado, se toparon con valores superiores entre 30 y 40% a los de la temporada 2011 /2012; si bien las escasas reservas para alquilar realizadas hasta ahora pudieron concretarse con incrementos de 23/25% (similares a las estimaciones privadas de inflación anual), previo pago adelantado de la mitad. Como ocurre con el turismo externo, esos valores calculados en dólares pueden ser muy caros o más baratos según el tipo de cambio que se aplique; o si se trata de operaciones formales o informales a los efectos impositivos. En no pocos casos, ni siquiera valdría la pena sacar la cuenta con el "dólar tarjeta".
Sin embargo, muchos hoteleros y comerciantes no deberán descuidarse a la hora de fijar precios, más allá de la protección que les otorga la brecha cambiaria. En las playas uruguayas, por caso, la captación de turistas argentinos se está convirtiendo en una cuestión de Estado e incluso comerciantes de Punta del Este preparan promociones para distribuir aquí cupones de descuento en hoteles y restaurantes para limar diferencias cambiarias.
En definitiva, ésa es la base del problema. En la retracción del turismo receptivo influye además que varios países latinoamericanos (con Brasil y México a la cabeza) devaluaron sus monedas frente al dólar, lo cual significa un encarecimiento para viajar a otros destinos . La Argentina, en cambio, optó por devaluar mucho menos que la inflación, pero clausurar la venta de dólares. De ahí que también resulte inverosímil el argumento presidencial de que el tipo de cambio oficial no está atrasado, sin relacionarlo con la inflación (obvio, no la del Indec). Si fuera cierto, habría más gente dispuesta a vender que a comprar dólares a $ 4.66 y muy pocos que aceptaran pagarlos a $ 6,36 o más. Con lo cual no se justificarían el cepo cambiario, ni los arbitrarios cupos para viajeros, ni que la AFIP se dedique perseguir "arbolitos". Ni que se haya creado un clima de incertidumbre similar al de las épocas en que el BCRA se quedaba sin reservas, cuando existe un stock de 45.200 millones de dólares, que el Gobierno decidió "blindar" aunque sin evitar el drenaje. En todo caso, esto corrobora que cuando se cierra la puerta de salida de capitales, no puede esperarse que se abra la de entrada.

http://www.lanacion.com.ar/1506622-turismo-mas-caro-para-todos






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67. Para las medianas empresas, el tipo de cambio está "desfasado" y golpea al Interior La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) advirtió que las economías del Interior "vienen sufriendo pérdida de rentabilidad por el incremento de los costos internos y la persistencia de un tipo de de cambio desfasado". Publicado por IECO en clarin.com

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) advirtió hoy que el 57,5% de las explotaciones de las economías regionales está en problemas por falta de rentabilidad.

En una declaración, la entidad asegura que las economías del interior "vienen sufriendo pérdida de rentabilidad, golpeadas por el incremento de los costos internos y la persistencia de un tipo de de cambio desfasado".

El texto es firmado por 227 entidades del interior del país que integran la cámara empresaria, cuyo presidente Osvaldo Cornide realizó un homenaje al ex presidente Néstor Kirchner en el mausoleo donde descansan sus restos en Río Gallegos, con motivo del Día de la Industria.

"El problema se presenta en casi toda la zona extra pampeana, y ya afecta a 156 mil explotaciones agropecuarias del país donde trabajan más de 890 mil personas en forma permanente y transitoria", advirtió la CAME.

La apelación al tipo de cambio "desfasado" que formaliza la declaración, se produce días después de que la presidenta Cristina Fernández dijera que la paridad cambiara fijada por el gobierno en poco más de 4,6 pesos por dólar es la correcta.

La CAME realizó un trabajo territorial en tres encuentros de Cipolletti, Mendoza y Chilecito que se llevaron a cabo este año. "El principal problema es la ampliación de la brecha entre los costos internos (combustible, logística, y política salarial, entre otros) y el tipo de cambio vigente para el productor-exportador, donde los precios de venta claramente no están cubriendo los costos de producción", indicó la entidad empresaria.

Al mismo tiempo planteó que "a eso se suma el difícil acceso al crédito y una alta presión fiscal en la actividad que desploma la rentabilidad". El informe indica que "los sectores productivos primarios que más competitividad vienen perdiendo son aquellos que exportan y emplean mano de obra en forma intensiva".

"Lo sufren principalmente actividades como la olivicultura, la citricultura, frutas de pepitas, carozo y finas, arándanos y berries, vitivinicultura, horticultura, yerbatera, azucarera, apícola, algodonera, tabacalera, nogalera, aromáticas, legumbres y todas sus formas orgánicas, entre otras, que conforman el corazón productivo de muchas provincias y que hoy ven peligrar la continuidad de sus explotaciones", añade la declaración.

La CAME indica que "estas producciones están distribuidas en todo el país y son un componente dinamizador de las economías regionales, tanto por la cantidad de mano de obra que involucran, como por la importante generación de divisas que producen vía exportación". "El año pasado, el conjunto de esos pequeños sectores exportaron casi 8 mil millones de dólares, una cifra que dimensiona su significancia para el país y para las zonas donde se localizan", dice el informe privado.

http://www.ieco.clarin.com/economia/medianas-empresas-desfasado-golpea-Interior_0_769723266.html






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66. las trampas de la economia real Faltan dólares porque sobran pesos Se hace necesario cuidar las reservas del BCRA porque se desalentó la producción de exportables en general dando preferencia al mercado interno artificialmente. Por Enrique Szewach Publicado por perfil.com

Al mercado oficial de divisas sólo se puede acceder para realizar una importación de bienes o servicios, mediante una autorización previa. O para pagar una deuda, una regalía o algún otro compromiso con el exterior, también mediante una autorización previa. Se puede acceder asimismo a un cupo arbitrario, sujeto a la intervención ilegal de la AFIP, si se viaja al exterior. Finalmente, se pueden hacer transacciones al precio oficial comprando o gastando en el exterior, mediante tarjetas de crédito o débito y, en ese caso, dependiendo del monto y del tipo de bien de que se trate, se abona, además, un anticipo del impuesto a las ganancias o bienes personales del 15% y se pagan los recargos aduaneros correspondientes. Este mercado oficial es “alimentado” por la oferta de los exportadores, obligados a vender sus dólares a plazos que varían, según el producto de que se trate, y a un precio “neto” que también varía, dado que para muchas mercaderías existen derechos de exportación (retenciones) o reembolsos y reintegros.
En síntesis, el mercado “oficial” recibe el producido de las exportaciones y eventuales créditos externos, y limita la venta a los particulares para “cuidar” las reservas del Banco Central.
¿Por qué, de pronto, resulta necesario cuidar las reservas del Banco Central? Porque en los últimos años la política económica desalentó la producción de “exportables” en general, dando preferencia al mercado interno. En ese marco, se obligó a los productores de petróleo, gas, trigo, carne y maíz a vender por debajo del precio internacional –subsidiando al resto de los productores/consumidores, según el caso–.  Se siguió una política cambiaria monetaria que generó una  caída del tipo de cambio real –tasa de devaluación, comparada con la tasa de inflación verdadera– que se compensó, hasta el año pasado, por la “revaluación” de las monedas regionales, en particular el real, pero que ahora se nota más porque en el último año Brasil devaluó un 25 por ciento. Porque esa caída del tipo de cambio real, sumada al “desprecio” por el “clima de negocios” y la tasa de interés negativa en pesos, llevó a los ahorristas a dolarizar sus portafolios comprando dólares mientras se pudo. Y, finalmente, porque la sequía disminuyó la oferta de dólares provenientes de la soja y subproductos, en un año con vencimientos importantes de deuda externa.
Como el Gobierno no quiere solucionar este faltante de dólares con una devaluación, para no reducir el salario medido en dólares, decidió, entonces, compensar este faltante “racionando”. Y, en lugar del salario, se afecta el empleo privado, que disminuye.
El acceso al mercado oficial sólo podrá aliviarse parcialmente en la medida que el agro –clima y situación internacional mediante– provea más dólares el año que viene, con menos deuda externa a pagar.
¿Por qué, además, el Gobierno interviene en el mercado “privado”, si allí no pierde reservas? Porque necesita emitir pesos a un ritmo del 40% anual para financiar el gasto público –pese al récord de presión tributaria formal– y esos pesos, si se volcaran a comprar dólares en el mercado privado, aumentarían su precio, incrementando aun más la brecha con el precio oficial. Y, más temprano que tarde, eso presionaría sobre el resto de los precios de la economía y la tasa de interés en pesos. De allí la persecución policial y las restricciones en un mercado donde no se pierden dólares de las reservas.
En síntesis, las restricciones a la compra de dólares oficiales dependen de lo que pase con la soja el año que viene.  Quizá se alivien algo para importaciones, en alguna fiestita consumista preelectoral. En cambio, las restricciones en el mercado privado responden a la necesidad de emitir muchos pesos para financiar el gasto y tener un “coto de caza” para cobrar el impuesto inflacionario sin una explosión.
Nuestros pesos siguen perdiendo valor. Pero ahora la imprenta es nac & pop.

http://www.perfil.com/ediciones/2012/9/edicion_709/contenidos/noticia_0015.html






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martes, 4 de septiembre de 2012

65. La Deuda Publica del Tesoro es de 190.000 millones de dólares. Por Orlando J. Ferreres | Para LA NACION


La Deuda Pública del Tesoro es de U$S 190.000 millones

Por Orlando J. Ferreres | Para LA NACION
 
A mediados de 2001 la deuda pública representaba el 48% del PIB. Si le hubiéramos preguntado en aquel momento a algún Premio Nobel de Economía, de esos que son contratados para venir cada tanto a nuestro país, nos hubiera dicho que esa era "una cifra muy manejable, por debajo de los límites establecidos para ser miembro de la Unión Europea, que es de 60% del PIB".
Pero al devaluarse nuestra moneda desde enero de 2002 de 1 a 3 pesos por dólar, el PIB cayó, expresado en dólares de unos u$s 300 mil millones a U$S 100 mil millones y el peso de la deuda sobre el PIB alcanzó así a algo más de 140% del PIB. En pocos meses, Argentina pasó de tener una deuda manejable a tener una situación incontrolable, al "sincerarse" el valor del dólar.
El FMI no quiso refinanciar las deudas hacia fines de 2001 y la situación se descontroló debido a que el país no pudo cumplir con los compromisos externos, en tanto que la deuda interna ya estaba refinanciada
Como se recordará, el FMI no quiso refinanciar las deudas hacia fines de 2001 y la situación se descontroló debido a que el país no pudo cumplir con los compromisos externos, en tanto que la deuda interna ya estaba refinanciada. La soja valía 160 U$S/ton en los últimos meses de 2001 pero ya en abril de 2002 había comenzado a trepar a los 200 U$S/ton y desde allí no paró de subir y ahora se ubica arriba de los 600 U$S/ton, por lo que solo este grano brinda unos U$S 24 mil millones de dólares por año, cuando en 2001 solo aportaba U$S 4 mil millones. El viento de cola llegó ¡4 meses tarde!
¿Cómo evolucionó la deuda pública, la interna más la externa desde entonces? Lo podemos ver en el gráfico:


Por la devaluación del peso, la deuda pública, debido a que una parte de ella estaba en moneda local, cayó a U$S 113 mil millones en marzo de 2002. A partir del segundo trimestre de 2002 se emitió mucha deuda pública para compensar a los bancos por la pesificación diferencial a 1,20 $/U$S para los deudores y 1,40 $/U$S para los depositantes, y esta diferencia fueron millones de dólares por la magnitud extraordinaria de los depósitos y deudas afectados. También el Gobierno transformó muchos depósitos en deuda pública a 10 años, para impedir que se retiraran dichos depósitos en forma inmediata. Hacia fines de 2002 ya la deuda había alcanzado nuevamente el pico de 2001. Adicionalmente, el Tesoro colocó deuda en Venezuela, (Boden 2012, principalmente) hasta que este país nos quiso cobrar 15% anual en dólares.
La deuda pública post-convertibilidad y post-default llegó a los U$S 190 mil millones en el primer trimestre de 2005, cifra incluso muy superior a los U$S 145 millones de los últimos meses de 2001, o a los U$S 113 mil millones de marzo de 2002, según datos oficiales del Boletín Fiscal. Con la quita que hicieron Roberto Lavagna y Néstor Kirchner, la deuda pública se redujo a septiembre de 2005 a U$S 149 millones, es decir, bajó en U$S 41 mil millones, lo que afectó una gran parte de los fondos para los jubilados argentinos, en aquel momento AFJP hoy Anses, poseedores de muchos de los U$S 100 mil millones de bonos del default más grande de la historia.
No hay milagros en economía y si una entidad se gasta el dinero de otra, esta última no va a poder cumplir adecuadamente sus fines en algún momento futuro
El Tesoro Nacional ha tomado deuda en los últimos años tanto con el Banco Mundial como con el BID y otros organismos internacionales, pero principalmente con el Banco Central y la Anses. A fines de 2011 la deuda pública del Tesoro llegó a U$S 187 mil millones, casi el máximo anterior de U$S 190 mil millones y posiblemente ya estemos a fines de julio de 2012 en cifras superiores a todos los máximos alcanzados previamente.
Casi nadie cree que dichas deudas con el BCRA o Anses se vayan a pagar, pero eso significa que esas entidades se van a debilitar, como ya se nota con el caso del BCRA, que no puede hacer frente a la demanda de dólares y el Gobierno tiene que imponer un cepo cambiari o a la población, que no hubiera sido necesario si no le hubieran obligado al Banco Central a entregar en varios años alrededor de U$S 30 mil millones al Tesoro. Con estos recursos en su poder hoy tendríamos un Banco Central mucho más fuerte. No hay milagros en economía y si una entidad se gasta el dinero de otra, esta última no va a poder cumplir adecuadamente sus fines en algún momento futuro. La Anses no puede pagar los juicios perdidos, pues también ha destinado fondos importantes para el Tesoro y otros gastos.
Los dirigentes de nuestro querido país no quieren tomar medidas impopulares aunque la situación lo exija y prefieren correr el riesgo de tropezar varias veces con la misma piedra antes que adoptar medidas preventivas a tiempo
¿Es suficientemente seguro este 38% de deuda pública respecto a un PIB, aún menor que el 48% de 2001? El problema es que en ambos casos tenemos un PIB inflado por la política revaluadora de los gobiernos respectivos. Cuando el tipo de cambio vuelva a un valor más normal, el PIB en dólares va a bajar y por lo tanto el porcentaje de la deuda pública sobre el mismo puede subir, aunque no sabemos hasta qué nivel. Para tener seguridad sobre un nivel sustentable de la deuda pública, deberíamos calcular el PIB en dólares con la cotización de la Paridad Teórica de Equilibrio del dólar, que es un nivel bastante más elevado que el tipo oficial de cambio. Con esta fórmula nos encontraríamos con una situación nada holgada y deberíamos ir corrigiéndola para que no nos pase lo mismo que otras veces. Pero los dirigentes de nuestro querido país no quieren tomar medidas impopulares aunque la situación lo exija y prefieren correr el riesgo de tropezar varias veces con la misma piedra antes que adoptar medidas preventivas a tiempo. El principio básico de buena administración señala que el gasto público debe ser moderado y no se debe seguir pagando gastos que corresponden al Tesoro colocando deuda para retirar fondos ahorrados por otros organismos, pues éstos los van a requerir para sus propios fines en el futuro y no van a disponer de los mismos.

 Por Orlando J. Ferreres | Para LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/1505085-la-deuda-publica-del-tesoro-es-de-us-190000-millones 






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domingo, 2 de septiembre de 2012

64. El cristinismo quiere la ley de reforma constitucional antes de fin de año agosto 31, 2012 By Guillermo Cherashny Publicado por informadorpublico.com



Pese a que las encuestas coinciden en señalar que cerca del 70% de los consultados se oponen a la reforma constitucional con la inclusión de la cláusula reeleccionista, el gobierno intentará que antes de fin de año se sancione una ley que declare la necesidad de la reforma, sin que la misma hable de reelección. Razones para el apuro hay: en el Senado el kirchnerismo perderá el año que viene varios aliados, por ejemplo, el porteño (ex ARI) Samuel Cabanchik y también se irá Daniel Filmus. También hay en la Casa Rosada expectativas sobre los salteños Juan Carlos Romero y Sonia Escudero, que dos semanas atrás sorpresivamente votaron la ley de expropiación de la ex Ciccone. Una especulación es que éstos apuntarían a lograr el apoyo del gobierno -o por lo menos su neutralidad- para la elección de senadores en Salta el año que viene. Entonces Romero se enfrentará con el gobernador Juan Manuel Urtubey, que postula a uno de sus hermanos como primer senador. Hay quienes sostienen que CFK podría inclinarse por favorecer a Romero porque no es un presidenciable como Urtubey.
En diputados el cristinismo está lejos de alcanzar los dos tercios de votos de los miembros que exige el artículo 30 de la Constitución Nacional. La precisión del actual texto de esta norma hace muy difícil -y sobre todo escandaloso- que el oficialismo aplique la llamada “doctrina Durañona y Vedia”. Ésta sostenía, interpretando la derogada redacción del artículo 30, que solamente se necesitan dos tercios de los presentes. Pero como la desesperación es grande, es probable que el cristinismo acuda a ese mecanismo, apostando a que el escándalo que automáticamente se produciría no tenga consecuencias graves. O sea que, ante los reclamos que le llegarán, la Corte Suprema no se atreva a declarar la inconstitucionalidad de la ley de reforma. También la iniciativa de que voten los mayores de 16 años y los extranjeros con más de dos años de residencia es otra carta desesperada para las elecciones del 2013. Y en el mismo sentido, corre la manipulación del calendario electoral, ya que circulan versiones sobre elecciones en mayo, junio, julio y octubre. El gobierno sabe que, con la economía parada, aunque hayan logrado instalar que lo peor ya pasó, la gente está cuidando el trabajo y se preocupa por llegar a fin de mes, debido a la creciente inflación. Pero hay un ítem que es favorable al gobierno en comparación con otras experiencias. Cuando Carlos Menem intentó sin suerte la re-re, tenía una desocupación cercana a 20 puntos. Y pese a que la economía creció al 8% en 1997, perdió las elecciones legislativas frente a la Alianza de los radicales y frepasistas. Actualmente la situación económica es mejor que entonces, ya que sólo se perdió empleo informal y los niveles de empleo se vienen manteniendo. Por otra parte, no hay que descartar una posible recuperación de la economía el año que viene, del orden del 2,5% del PBI. Asegurar que no se perderá empleo es un capital importante para el gobierno, quizás el único a favor en estas elecciones de medio término. Pero es un factor mucho más importante que todos los demás que juegan en contra, como el crecimiento amarrete, la inflación, el hastío de muchos años de autoritarismo y el hecho de que en las legislativas las elecciones no suelen polarizarse.
Plan B
En caso de que el cristinismo no consiga la ley de reforma este año o el que viene, ya se habla de posibles delfines. Si bien en el oficialismo está prohibido hablar de un Plan B, algunos en Olivos piensan que, aunque el cristinismo no pueda ganar las elecciones presidenciales del 2015, igual le sobrará para llegar a la segunda vuelta con suficiente peso como para negociar su impunidad por los delitos de corrupción. Como delfín de CFK se anota Jorge Milton Capitanich, que luce como el kirchnerista más afín a los EEUU. Mientras tanto, en las filas de La Cámpora se piensa en alguien más emblemático y además representativo del recambio generacional, como seria Juan Manuel Abal Medina.



agosto 31, 2012
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63. Cristina, el giro sciolista y la re-reelección Por Eduardo Van Der Kooy Publicado en Clarin.com

Parece que Cristina Fernández sacó alguna enseñanza de su última batalla contra Daniel Scioli. Esa pelea puso a prueba dos estilos antagónicos: la habitual rudeza política presidencial contra la mansedumbre irreductible del gobernador. Aquella batalla, originada en la reticencia del Gobierno para ayudar financieramente a Buenos Aires, recién cesó cuando la Presidenta advirtió que en las encuestas la mansedrumbre doblegaba a la ferocidad.
No es que Cristina, de repente, se haya ataviado con una piel de cordero. Pero en las últimas apariciones públicas se advierte un retroceso de su lenguaje dogmático y una frecuente apelación a cuestiones emocionales, a latiguillos ( “Siempre más, nunca menos” ) de contenido barato. Fue posible advertir ese viraje en las dos cadenas nacionales que dispuso la semana que pasó. Se regodeó con un dibujante (Miguel Rep) al participar desde Tecnópolis en la inauguración del pabellón argentino en la Bienal de Venecia. Disfrutó con artistas, intelectuales y barras camporistas cuando anunció la construcción de un inopinado Polo Audiovisual en la Ciudad y otorgó los primeros 100 créditos del nuevo plan nacional de viviendas. Ya a mediados de agosto se había rodeado en la Casa Rosada con los deportistas olímpicos y conjeturado que en los ocho años kirchneristas la Argentina obtuvo más medallas que en toda la historia de su participación en la competencia.
Farándula, deportes y corazón : los ingredientes dilectos de la receta política sciolista.
La sciolización de Cristina respondería a una necesidad coyuntural. Sucede que la irascibilidad permanente no ayuda en un momento en el cual los problemas económicos, sociales y de inseguridad han modificado el humor público, en especial de las grandes urbes. Pero las mañas tampoco se regalan.
Cristina mantiene una tregua precaria con Scioli, luego de su mal trago, pero no escatima dardos cuando enfrente tiene a Mauricio Macri. Presentó el proyecto del Polo Audiovisual como una novedad e invitó a participar al macrismo. Ya existe en el norte de la Ciudad una zona destinada a esos quehaceres. La semana pasada, también, el Gobierno nacional y el porteño evitaron al menos por un mes otra huelga salvaje en los subtes. Fueron liberados fondos del Banco Nación para el pago de subsidios a la empresa Metrovías. Pero el pleito de fondo sigue igual: nadie se hace cargo de la responsabilidad política del servicio.
La Presidenta, en esta versión remozada, parece haber extraviado calidad en su lenguaje político. Adula con insistencia a los jóvenes –prólogo, tal vez, del proyecto en ciernes para que voten los menores– y defiende el proselitismo de La Cámpora en las escuelas con la misma candidez con que Caperucita andaba por el bosque. El macrismo respondió, quizá de forma impropia, inaugurando una línea telefónica en la jefatura porteña para que los ciudadanos denuncien esos abusos políticos. En los primeros días hubo un promedio de mil quejas diarias. Como coletazo de la pelea, el Gobierno de la Ciudad sancionó a docentes trastornados que parodiaron delante de alumnos y de sus padres a Macri y a Esteban Bullrich, el ministro de Educación. Cristina aludió al jefe porteño como un supuesto liberal, pero le endilgó, por esa represalia, actitudes fascistas.
Habrá que agradecerle a Cristina la novedad de haber descubierto a un dirigente liberal en Macri. Aunque su liviandad para referir al fascismo tal vez permita pensar en su gruesa imprecisión a la hora de definir las categorías históricas del pensamiento.
¿Es fascista una sanción disciplinaria –que pudo haberse evitado– y no lo es intimidar por cadena nacional, como hizo ella, a un agente inmobiliario o perseguir con la AFIP a ciudadanos que no comulgan con el Gobierno?
Hay otras cuestiones en el discurso presidencial que son las de siempre. Un trabajo de una universidad sobre los mensajes de Cristina de este año por TV indica, por ejemplo, que cada minuto y 20 segundos refiere a ella misma. Un espejo, probablemente, de cómo entiende el ejercicio del Gobierno y el funcionamiento de su esquema de poder. En ese entramado se esconden casi siempre las tramoyas. La Presidenta utilizó la cadena nacional, para anunciar con bombos un centenar de créditos para la vivienda de 400 mil que prometió otorgar por sorteo. Primero: esos sorteos son para que la gente acceda a un turno que los acerque al trámite, no al crédito. Segundo: de acuerdo con estadísticas actuales sólo el 8% de los que se postulan reúnen condiciones de sujeto crediticio.
Bien mirado, ese porcentaje podría estar brindando una fotografía fiel de la realidad social. Las condiciones de esos créditos son flexibles pero ni aún así una mayoría social humilde está en aptitud de afrontarlos.
Sucede que la Presidenta y el kirchnerismo parecen haber llegado lejos con la creencia del relato propio que supieron construir con eficacia política. Algo similar pasó en el Consejo del Salario que fijó la nueva remuneración mínima. Cristina alardeó que el nuevo salario mínimo –cuyo monto completo de $ 2.875 recién empezará a regir en febrero– representaría un crecimiento del 1.338% respecto del que estaba vigente en el 2003, cuando los Kirchner llegaron al poder. La Presidenta omitió en esa cifra monumental un detalle: la inflación acumulada en esta década.
Si se computaran los índices de precios que miden las provincias (no el INDEC ni las consultoras privadas) el aumento real rondaría el 183% . Un desmenuzamiento no resultaría halagüeño para el ciclo cristinista: el mayor aumento del salario mínimo se registró entre 2003-2007 con un 164%.
El pequeño resto correspondió a los últimos cinco años.
No es el salario mínimo el único tema que le juega una mala pasada al relato kirchnerista. También empieza a notarse un desacople con el proyecto de la reforma constitucional para permitir la re-reelección de Cristina. La Presidenta criticó siempre las políticas neoliberales de los 90 en la región y las vinculó con el Consenso de Washington. Los intelectuales de Carta Abierta acaban de pronunciarse en favor de la reforma –gambetearon la reelección– para adecuar la Constitución a las nuevas transformaciones del país y evitar que “los agentes de la repetición y del conservadurismo argentinos” liquiden esas transformaciones.
Pues bien. La década del 90 fue pródiga en reformas que promovieron Alberto Fujimori en Perú, Carlos Menem en la Argentina y Fernando Henrique Cardoso en Brasil. Con esa Carta Magna los Kirchner repitieron tres mandatos , Lula cumplió dos períodos y construyó la herencia de Dilma Roussef. Chile y Uruguay no hicieron ningún cambio pero llevaron al poder a fuerzas no tradicionales. El Frente Amplio uruguayo concretó, más allá de las valoraciones políticas sobre Tabaré Vázquez y José Mujica, la transformación sistémica más trascendente de la región. El tiempo del siglo XXI, en cambio, reconoce cuatro reformas constitucionales, dos de ellas con el único objetivo de la perpetuación en el poder: Venezuela, con Hugo Chávez, y Ecuador, con Rafael Correa.
¿A ellas estará refiriendo el impulso kirchnerista para imponer aquí una nueva reforma?
Cristina sonrió la semana pasada cuando la interrogaron sobre la reelección. La oposición, pareció abroquelarse detrás de una futura resistencia. Pero los K son tenaces: volvieron a abrir fisuras en aquel arco cuando lanzaron la idea de incorporar a los menores de entre 16 y 18 años para votar el año próximo. Serían más de un millón y medio de nuevos votantes que, según la óptica oficial, podrían ayudar a una victoria legislativa amplia que le permita sondear la posibilidad de los dos tercios para consagrar en el Congreso la necesidad de la reforma.
El kirchnerismo piensa sólo en términos electorales y de poder. Los menores pueden ser un buen instrumento. La oposición muestra dos caras: la que piensa similar a los K y la que empieza a darle consistencia (UCR-PRO) a los argumentos de la réplica. Aquella argucia electoralista obligaría quizás a un debate más amplio y sensible: el de la responsabilidad general de los menores ante la ley.
Si se les concede, en efecto, el derecho de votar: ¿cómo deberían responder en otros campos? Por caso, al verse involucrados en situaciones de homicidio, delito o inseguridad.
El debate sobre los menores tiene nexo con el plan reeleccionista. Pero ayuda también a levantar una gruesa cortina de humo que tape los problemas que acechan al Gobierno. Algo parecido sucedió con la ofensiva de la AFIP contra la evasión en el fútbol: en apenas una semana fue archivada por la Justicia la causa por los pases irregulares de futbolistas.
Ambas cosas estallaron mientras el Gobierno intentó acallar el escándalo Ciccone sancionando su estatización. A la par, Amado Boudou, principal sospechado, inició una gira musical por el interior. El papel del vicepresidente resulta ya esperpéntico.
El Gobierno sigue ocultando la identidad de los dueños de Ciccone, a quienes habría que indemnizar por la expropiación. También echó candado sobre el fondo de inversión The Old Found, que levantó la quiebra de la imprenta con dinero de paraísos fiscales. Fuentes judiciales presumen que se estarían ordenando secretamente algunos documentos de aquel fondo de inversión. Tal vez para encubrir a algún pescado muy gordo.
Demasiado gordo.
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 Cristina, el giro sciolista y la re-reelección

Por Eduardo Van Der Kooy

 http://www.clarin.com/opinion/Cristina-giro-sciolista-re-reeleccion_0_766723416.html

 

 





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