Como los economistas americanos de su época, era nacionalista y proteccionista. Al respecto, Paul Anthony Samuelson aclara que el proteccionismo americano no defendía los intereses de la industria, que no existía, sino los del carbón y el hierro.
Como Alan Coddington, Aleksandr Mikhailovich Lyapunov y Karl Schlesinger, List terminó sus días suicidándose.
-Algunos sostienen que los principios económicos son universales, otros que cada país tiene que desarrollar la teoría económica que más le conviene. ¿Usted qué piensa?
-Tomadas literalmente, ambas posiciones son incorrectas, por lo exageradas. Pensar que la división del trabajo sólo produce beneficios en Escocia, o la teoría de la renta de la tierra sólo rige en Inglaterra y Alemania es más o menos como pensar que los japoneses deben descubrir su propia teoría de la relatividad o que hay que ser brasileño para apreciar la obra musical de Héitor Villa-Lobos.
-Pero usted criticó duramente la teoría de la ventaja comparativa de David Ricardo.
-Porque la universalidad incondicional también es una exageración. Estoy convencido de que, contrariamente a lo que sostienen Karl Heinrich Marx y Walt Whitman Rostow, la estrategia óptima de desarrollo de un país depende, entre otras cosas, de si otros se desarrollaron antes o no. Específicamente, el desarrollo alemán encarado durante la segunda mitad del siglo XIX no podía ser indiferente al hecho de que, en la industrialización, Inglaterra había "picado primero".
-¿Es usted el único economista que piensa así?
-De ninguna manera. Están de acuerdo conmigo Alexander Gerschenkron, con su teoría del atraso relativo, basada en la experiencia europea del siglo XIX; y también Raúl Prebisch, con su idea de centro-periferia, basada en la experiencia de los países desarrollados y subdesarrollados a mediados del siglo XX.
-¿Cuál es la esencia de su postura?
-Que el desarrollo económico de un país es un proceso orgánico y dinámico, no estático. Por lo cual, cuando inicia su proceso de industrialización y otros ya se están industrializando, durante algún tiempo su sector industrial necesita protección. Lo que la literatura denomina el argumento de la "industria infantil".
Al tiempo que recomiendo transitoriamente la protección contra la competencia externa, propongo la eliminación de las aduanas interiores, para que surja una fortalecida economía nacional.
-En la práctica, el argumento de la industria infantil es permanentemente abusado por los industriales y por algunos funcionarios.
-En efecto. Nadie puede creer que hoy, en la Argentina, la protección que reciben las fábricas de automóviles pueda justificarse por consideraciones de industria infantil. ¿Qué es lo que necesitan aprender estas empresas multinacionales? Pero todas las propuestas surgidas de los análisis profesionales son abusadas por los intereses sectoriales y regionales, y por algunos funcionarios. Las librecambistas también.
-Pero, entonces, ¿cómo utilizar el análisis económico para mejorar la toma de decisiones?
-Pensando. La relación que existe entre el análisis económico y la política económica no es ni única ni cualquiera. Por lo tanto, su aplicación a una realidad concreta -que por lo general es siempre cambiante- requiere la idoneidad que generan los estudios y la experiencia, tanto la que surge de las vivencias propias como la que aflora de los análisis históricos.
-Don Frederich, muchas gracias
Domingo 01 de julio de 2012 | Publicado
en edición impresa
Serio pero no solemne
La teoría económica sí que es para todos
Frederich List dice que los postulados se aplican globalmente,
pero hay que tener en cuenta el desarrollo de cada país
Por Juan Carlos de
Pablo | LA
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