viernes, 6 de julio de 2012

27. De la Sota y Bonfatti, con las cuentas al rojo como Scioli


El ajuste que el gobierno nacional le obliga a hacer a Daniel Scioli recortándole el envío de fondos es un modelo que podría exportarse también a Córdoba y Santa Fe. En el primer caso, José Manuel de la Sota amenaza con demandar al Estado nacional ante la Corte Suprema por una deuda previsional de 1040 millones de pesos. El gobernador estaría obligado a presionar, porque la economía local se desliza hacia abajo. La semana pasada, la automotriz Renault anunció la suspensión, hasta el 10 de julio, de 1600 operarios. Está frenada, también, la venta de maquinaria agropecuaria, lo que afecta al corazón productivo de la provincia. De mala relación personal con la presidente, De La Sota exhumó también la semana pasada su intención de marchar hacia la Casa Rosada en el 2015. En Olivos habría quienes proponen colocarle a Córdoba un cepo financiero al estilo del aplicado en Buenos Aires, con el objetivo de disciplinar al indócil peronismo cordobés. El riesgo de generalizar esta política sería en Córdoba aún más peligroso que en Buenos Aires, por la facilidad con que allí se generaron siempre los focos de violencia social. Está claro que De La Sota es el gobernador peronista más distante de la Casa Rosada desde que Alberto Rodríguez Saá abandonara la gobernación de San Luis el 10 de diciembre pasado y que el cristinismo quisiera verlo fuera de la carrera por el poder. Pero también está en la balanza otro factor: la UCR cordobesa demostró el año pasado que está recuperando terreno de la mano del intendente de Córdoba, Ramón Mestre, y del vicepresidente segundo de la Cámara de Diputados de la Nación, Mario Negri. Así las cosas, si la Casa Rosada ahoga financieramente a De La Sota, es probable que consiga que el año que viene los cordobeses voten masivamente al radicalismo.
Los socialistas, compañeros de ruta
A todo esto, la situación económica de Santa Fe se va pareciendo a la de Buenos Aires. En declaraciones realizadas a Derf.com.ar, el gobernador Antonio Bonfatti señaló: “Hoy, a la provincia le alcanza el dinero para pagar los sueldos públicos y el funcionamiento del Estado; hay que sentarse y mostrar las cuentas; Santa Fe, como todas las provincias, atraviesa un momento difícil”. Bonfatti descartó cualquier posibilidad de otorgar otro aumento de sueldos a los trabajadores estatales y docentes en los que resta del año, admitió que la obra pública es la variable de ajuste ante otras demandas y obligaciones del Estado y aceptó que sin la reforma impositiva que discute la Legislatura tendrá dificultades para equilibrar las cuentas fiscales. “Santa Fe, como todas las provincias, atraviesa un momento difícil. Tenemos que ser cautelosos porque hay que privilegiar el pago de sueldos y jubilaciones, como lo hemos hecho hasta ahora, y que funcionen los servicios básicos”, dijo el mandatario.
Y reveló que una de las causas del ahogo financiero de la provincia es la política salarial: el aumento del 21 por ciento al sector público en febrero “significa 2.500 millones de pesos que no estaban en el presupuesto” de 2012. “Esa plata hay que sacarla de algún lado. Por eso decreció el ritmo de la obra pública y propusimos una reforma tributaria”, explicó. Ya a mediados de junio, Bonfatti había definido los problemas financieros de la provincia con una metáfora: “Estamos rascando la olla para pagar los sueldos públicos”.
Pero en el cristinismo descartan la posibilidad de que disminuya la asistencia financiera de la Nación a Santa Fe. Las negociaciones entre la presidente y Hermes Binner estarían funcionando bastante bien y los legisladores nacionales del Frente Amplio Progresista acompañaron al Frente para la Victoria para sancionar la reforma de la carta orgánica del BCRA, el traspaso de los subtes a la ciudad de Buenos Aires y la expropiación de YPF, entre otras leyes. Aparte, los operadores del gobierno cuidan la relación con el socialismo porque suponen que contarán con sus votos en caso de que se ponga en marcha el operativo de la reforma constitucional.
 
Por Carlos Tórtora 

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