05/07/12
Para el Gobierno, todos los males económicos que se proyectan sobre el
segundo semestre del año vienen de afuera.
La crisis de la deuda europea y la morosidad para volver a arrancar de las
economías de EE.UU. y Brasil son la causa de la desaceleración que a fin
de año, según algunos economistas, podría desembocar en recesión.
Es evidente que un mundo que crece menos o no crece le pone un marco más
difícil a una economía que, como la Argentina, ya hizo mucho por las
suyas para enfriar los ánimos económicos.
Hay sectores, como el automotriz, que no pueden escapar de la caída de
la demanda brasileña. El freno en el vecino y principal socio comercial
se hizo sentir y esa menor demanda de autos no se compensa con las ventas
domésticas.
El cuadro no cambia ni aún con la demanda adicional de quienes no pudiendo
comprar dólares compran un auto para no quedarse con pesos en la mano, que
se deterioran frente a la inflación.
Desde el arranque, el año vino complicado. La sequía pegó duro en la
campaña de la soja que de 52 millones de toneladas del año pasado caería en éste
a 40 millones.
El impacto no es menor . Esas 12 millones de toneladas menos serían
más de 5.000 millones de dólares que la Argentina deja de percibir y
afectan a los bolsillos de los productores y del Estado Esos son algunos de los
componentes del “viento de frente” que la Argentina enfrenta en este
2012, en el que los economistas profesionales más optimistas apuestan a
un crecimiento de sólo 2%.
Pero también desde afuera está viniendo bastante “viento de cola” en
los últimos días.
La sequía golpea a EE.UU. y el precio de la soja dio un salto
espectacular en las últimas semanas. La tonelada superó los US$ 570 el
martes, alcanzando el precio más alto en los últimos cuatro años.
Además, los pronósticos climáticos preven lluvias suficientes para la próxima
cosecha. Productores y funcionarios se ilusionan haciendo números y
sueñan un mejor 2013 cuando, en su imaginario, la escasez de dólares ya no sería
tan aguda.
De todos modos, la desaceleración se hace sentir y las causas internas no
pasan desapercibidas.
El Gobierno se llamó a silencio sobre el meneado proyecto de pesificación de
contratos que junto con el cepo cambiario contribuyeron a una fuerte salida
de depósitos en dólares de los bancos y a la paralización de la actividad
inmobiliaria.
Si bien en la última semana el goteo de depósitos en divisas fue
mermando , en el sistema quedan alrededor de US$ 9.100 millones, unos US$
5.700 millones menos que en noviembre pasado. Una pérdida enorme e
innecesaria en un contexto en el que lo que no sobran son divisas.
Afortunadamente el Banco Central no frenó la devolución de ese dinero
a sus depositantes, lo que hubiese sido costosísimo para toda la economía.
La estadística oficial de esta semana referida a que los argentinos mantienen
US$ 160.000 millones fuera del sistema (en el exterior, “colchones” o cajas,
etc) sigue funcionando como indicador de la elevada desconfianza de
quienes pudieron ahorrar y a quienes el Gobierno en vez de atraerlos, los
espanta.
Otro indicador de esa desconfianza surge de una comparación que anoche
hizo la Presidenta.
Cristina, al hablar de la crisis europea, puso énfasis sobre un tema que
habían hablado en la última reunión del G20, referido a que Alemania había
salido a colocar bonos y había pagado sólo “0,07% anual de interés” . Y
que, después, ese dinero, se lo prestaban a los bancos españoles al 7% en lo que
consideró un sistema sin racionalidad .
La realidad es que los países desarrollados consiguen dinero a cerca del 0% y
que algunos que no lo son tanto, como Brasil, pagan 3,5% por crédito a
diez años del plazo.
Siguiendo esa lógica, el problema es que los bonos argentinos ( Bonar 2013 o
Boden 2015) pagan 15,5% , o sea 12 puntos más que Brasil que, a su vez,
paga más de 3 que Alemania.
Frente a ese escenario, la respuesta oficial es que no adhiere a la ideología
de los mercados y que su decisión es cancelar las deudas al contado, cueste
lo que cueste .
Como está a la vista, la táctica resulta cara y el mayor costo lo
paga toda la sociedad.
Esa tasa pone un límite importante para que tanto el Estado como las
empresas privadas puedan salir a conseguir créditos que permitan aumentar la
inversión.
La caída de la inversión extranjera directa en la Argentina respecto a lo que
pasa en los países vecinos es otro indicador que el Gobierno debería
revisar . Son posibilidades de crecimiento que se están perdiendo y que, al
igual que los depósitos en dólares que se alejaron de los bancos, serán
difíciles de recuperar.
La Presidenta concentró su esfuerzo económico en juntar la mayor cantidad de
dólares del comercio exterior para cancelar la deuda al contado con los
bonistas.
El cepo cambiario se fue consolidando y se despejó el fantasma de
una devaluación brusca . El Gobierno mantiene atado al dólar.
Mientras tanto, la emisión va cobrando velocidad : por primera vez en
10 años, la cantidad de pesos en circulación supera a la de dólares valuados
al precio oficial.
El Gobierno le puso un candado temporal a la salida de dólares y cree
que la inflación de 23% que miden algunas provincias no es real.
El cóctel que está preparando puede levantar presión en algún momento del
futuro. Entre tanto, la apuesta volvería a ser prenderle una vela a la soja y
hablar menos de pesificación , por ahora.
El afuera no ayuda, pero el desafío está en casa.
Publicado en clarin.com Por Daniel Fernández Canedo
http://www.clarin.com/politica/afuera-ayuda-desafio-casa_0_731326915.html
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