En Paraguay, la remoción legislativa del ex presidente
Fernando Lugo fue compatible con la Constitución de ese país
La decisión de suspender a Paraguay (tanto la del Mercosur, como la de
Unasur) es ilegal. En el caso del Mercosur, porque sencillamente su Tratado
Constitutivo, en su Artículo 20, aclara expresamente que la aprobación de las
solicitudes de ingreso de terceros Estados debe ser objeto de "decisión unánime
de los Estados Partes". De todos y cada uno de ellos. La cuestión de la
pertenencia a la organización, por su naturaleza, que podría definirse como
intuitu personae, supone que no se puede excluir mañosamente a ningún
Estado de ese derecho esencial, nada menos que el de elegir a sus socios.
Además, un Estado suspendido sigue siendo Estado Parte del Mercosur, pese a la
suspensión. En el caso de Unasur, peor: porque increíblemente se utilizó contra
Paraguay un instrumento (el llamado "Protocolo de Ushuaia") que para ese país
simplemente no era vinculante, desde que no lo había ratificado.Por esto Luiz Felipe Lampreia tiene razón cuando, con amargura que compartimos, concluye que: "El Mercosur ya no funciona como mecanismo de integración sino que, por el contrario, se ha transformado en un mecanismo político orientado sólo por razones ideológicas dictadas por los presidentes de Venezuela y Argentina, básicamente, y hasta cierto punto por Brasil". Lo que es gravísimo.
Hay, sin embargo, razones adicionales para calificar a lo sucedido en Mendoza de ilegal. Por empezar, no se escuchó a Paraguay, país que entonces no se pudo defender. Pese a que se lo condenó precisamente porque -en el juicio político a Lugo se habría cercenado, esto es reducido en exceso, el espacio de tiempo conferido a Lugo para defenderse adecuadamente de las acusaciones que se la hacían. El Mercosur no creyó necesario dar un minuto de tiempo a Paraguay para defenderse. La arrogancia cínica de ese proceder es inexcusable.
Cabe asimismo puntualizar que la "suspensión" dispuesta "de los derechos y obligaciones" de Paraguay en el Mercosur se limita sólo a -según el Artículo 72 (a) de la Convención de Viena" de 1969- los derechos y obligaciones que tienen que ver "con las relaciones mutuas" entre los Estados Parte, no respecto de terceros, como es el caso de Venezuela. Así lo confirma -con enorme autoridad- Paul Reuter, en su "Introduction au Droit des Traités", (1995). Cabe agregar que el procedimiento utilizado en el Mercosur violó asimismo el Artículo 65 de esa Convención, que dispone que la parte contra la que se pretende suspender los derechos y obligaciones bajo un tratado debe disponer de, por lo menos, tres meses para "dar sus razones" y hacer sus observaciones. Para defenderse, entonces.
Por todo ello en Mendoza no se respetó la igualdad entre los Estados Partes. A Paraguay se lo ignoró brutalmente, lo que contiene una expresión de desprecio.
A esto hay que sumar el pisoteo del principio tradicional
de nuestra región de no intervención en los asuntos internos de otros
Estados
Sin embargo, lo más grave de lo sucedido es que la acción conjunta de
Venezuela y la Argentina presionando a Uruguay -sumada a la lamentable actitud
complaciente de todos los demás socios de Mercosur y Unasur- pudo hasta haber
puesto en riesgo cierto a la paz y seguridad de nuestra región. No la interna de
Paraguay, ciertamente. Lo que no es un tema menor.A esto hay que sumar el pisoteo del principio tradicional de nuestra región de "no intervención en los asuntos internos de otros Estados", que ha comenzado a ser reemplazado por una suerte de "derecho a la injerencia". Así lo confirma la inaceptable actuación personal del canciller venezolano en Asunción, mientras se sustanciaba el juicio político, en procura de obtener la intervención de las Fuerzas Armadas paraguayas que no ha sido reprobada, salvo por el propio Paraguay.
Es grave el nivel de desprecio al derecho internacional
con el que se posibilitó la suspensión de Paraguay
En una obra reciente, el socialista francés Hubert Védrine ("Dans la Mêlée
Mondiale", 2012) recuerda que ese pretendido derecho nació en su momento como un
instrumento colonialista francés. En nuestro caso no se trataba de proteger a
poblaciones en riesgo de genocidio, ni de crímenes de guerra, ni de un caso de
limpieza étnica, ni de crímenes contra la humanidad. Se estaba frente a un
juicio político -criticable ciertamente- contra un presidente del mismo sesgo
ideológico que Hugo Chávez y Cristina Fernández. Por esto es grave el nivel de
desprecio al derecho internacional con el que se posibilitó la suspensión de
Paraguay.La conducta de Argentina y Venezuela en esta instancia, teniendo en cuenta los conocidos parámetros de sus respectivas políticas exteriores, no es sorpresiva. Pero que Brasil, con sus crecientes ambiciones de ser considerado como una potencia mundial, los haya acompañado en esto es sorpresivo por las profundas implicancias jurídicas que lo sucedido proyecta sobre las pautas de su conducta exterior.
Por Emilio Cárdenas | Para LA NACION
Publicado en lanacion.com.ar
http://www.lanacion.com.ar/1488346-el-mercosur-transformado-en-arma-politica
Selección de Noticias sobre Política y Economía Argentina e
Internacional
Este medio no genera noticias, no es una editorial de noticias, solo selecciona las noticias publicadas por otras editoriales referidas a política y economía y usted puede acceder a los periódicos mediante el link. |

No hay comentarios:
Publicar un comentario